Ruta: Badlands de la Solana del Cerrillar. Murcia.
Recorrido: 12,5 km
Tiempo: 4:30
Desnivel: +260 m
Fecha: Enero 2.025
Bibliografía: Wikiloc (Isidoromf)
Aparcamos frente al Restaurante El Puerto 2, al que accedemos por la salida 155 de la A-30 Autovía de Murcia a la altura del Alto del Puerto de la Cadena. Seguimos la carretera que pasa por detrás del restaurante y la gasolinera.
En un primer cruce continuamos por la pista que se inicia a la izquierda.
A unos 800 m aproximadamente giramos de nuevo a la izquierda.
Seguimos una senda con vistas a los Badlands, Tierras Malas o Tierras Baldías, formado por tierras arcillosas que, debido a su poca permeabilidad,
han permitido que el agua de lluvia al correr haya erosionado el terreno, creando curiosas formas.
Nuestra ruta en un principio no tardaba en bajar la rambla, pero unos desprendimientos y una valla metálica de seguridad instalada nos lo impiden,
así que rodeamos la alambrada hasta alcanzar la otra vertiente del cauce de la rambla.
Vemos algunos lugares donde en condiciones normales no tendríamos problemas en descender hasta el fondo, pero el que haya llovido los días previos a la ruta, nos impiden bajar con seguridad, pues la arcilla se pega a nuestras botas convirtiendo la bajada en un tobogán.
Optamos por continuar rodeando la rambla, con la esperanza de encontrar otro punto por donde podamos bajar.
No tardamos mucho en toparnos con otro sitio de acceso al interior de la rambla, que al tener mucha menos pendiente,
nos permite internarnos en la rambla con seguridad.
Primeramente, regresamos para visitar
todo lo que nos habíamos dejado atrás por culpa de no haber podido bajar antes.
Los badlands se forman en áreas de infrecuentes pero intensas lluvias y escasa vegetación. El hecho de que el caudal sea temporal u ocasional es lo que lo diferencia de un río u otro tipo de corriente permanente.
Cada vez que vemos un callejón,
lo seguimos hasta que nos resulta imposible continuar.
Así una y otra vez, hasta llegar al final, donde nos topamos con una pared, dándonos la vuelta.
Tras días de lluvia, es mejor esperar a que el terreno se seque.
Dejamos atrás el lugar por donde hemos bajado,
continuando de frente hasta que la rambla se abre,
saliendo a la altura de un acueducto.
Enlazamos con una pista que seguimos en dirección norte.
A nuestra izquierda dejamos una finca con caballos,
continuando hacia una casa en ruinas.
Pozo.
Rodeamos por detrás la casa en ruinas que se encuentra adosada a otra en buen estado.
Nos toca ahora seguir la pista que desciende hacia una rambla.
Progresamos por la pista
pasando por una zona de frutales
y un antiguo pozo con palmeras.
Frente al pozo hay una balsa seca,
que habrá que rodear para continuar con nuestra ruta.
Dejamos el camino principal desviándonos hacia la derecha para avanzar junto a una valla. La senda discurre paralela a una rambla y se interna en un pinar.
Al final acabamos descendiendo a la rambla por una rampa con una pendiente poco pronunciada.
Se trata de una rambla menos espectacular que la primera que hemos visitado.
Por la que transitamos cómodamente sin el problema del barro, aunque nos vemos obligados a cruzar pequeños arroyos.
Salimos de la rambla, tomando una pista que, tras varios cruces, nos acompañará de nuevo hasta la casa en ruinas,
donde aprovechamos su terraza para picar algo.
Desde la casa volvemos unos centenares de metros por la pista que nos trajo hasta aquí desde el acueducto, abandonándola para tomar una senda que se inicia a nuestra izquierda y remonta un pequeño cerro.
Vemos unas curiosas formaciones que tienen el aspecto de barro fosilizado.
La senda desciende hacia el acueducto,
al que ahora sí que nos acercamos.
Belemnite.
Otra curiosa formación.
La senda confluye en una pista que termina desembocando en la carretera asfaltada que se dirige a la gasolinera, donde habíamos dejado nuestro coche.
Nos vemos en las Montañas