Ruta:  Poblado del Salto de Aldeadávila - Central Hidroeléctrica - Mirador del Fraile - Llano de la Bodega - Picón de Felipe - Mirador de Rupitín - Mirador de Lastrón, Parque Natural de Arribes del Duero

Recorrido: 16 km

Tiempo: 06:00

Fecha: Diciembre 2017

Al disponer de dos coches de nuevo optamos por realizar una ruta lineal que partiendo de las inmediaciones del Poblado del Salto y pasando por algunos de los miradores más famosos de los Arribes, nos llevará hasta los miradores de Rupitín y Lastrón en Aldeadávila de la Ribera. Dejamos un primer coche en las cercanías del mirador de Lastrón al que nos asomamos por si se nos hiciera de noche en la ruta.  

Aun no se ven los grandes cortados graníticos que hay por la zona de la central hidroeléctrica del Salto de Aldeadávila. 

Con el otro coche nos vamos hacia el Poblado del Salto, aparcándolo en un ensanche de la carretera a poca distancia de las casas, junto al que parte un sendero que unos metros más arriba se une con el GR-14 que viene del poblado. 

El bonito camino empedrado asciende ganando vistas a la vecina Portugal.

Llegando a la parte alta, conocida como penillanura salmantina, 

observamos muchísimos buitres, milanos y águilas rondando un muladar cercano. 

Entre jaras pringosas (Cistus ladanifer

alcanzamos la penillanura y nuestro camino gira hacia el norte, dirigiéndose a la central hidroeléctrica. 

Lagoaça, en la orilla portuguesa. 

Avanzamos prácticamente llaneando, salvo algunos resaltes rocosos que iremos rodeando o remontando según nos convenga. 

Es zona de cultivo, por lo que nos iremos topando con bastantes construcciones en estado ruinoso. 

Robles melojos (Quercus pirenaica), muy abundantes en los Arribes. 

Poblado del Salto de Aldeadávila, también conocido como La Verde o Santa Marina, levantado alrededor del Convento de la Verde s.XII, abandonado tras la amortización de Mendizábal en 1834 y restaurado posteriormente en 1960 junto a las nuevas viviendas para alojar a los trabajadores de la presa. 

Más robles melojos 

y escobas (Cytisus scoparius). 

Instalaciones de la central. 

Además de los miradores “oficiales”, cada vez que tenemos ocasión nos acercamos a los tajos para disfrutar de las vistas. 

Por encima de la central vemos lo que debieron ser las viviendas de un pequeño grupo de población. 

Las distintas formaciones graníticas que nos vamos encontrando, nos sirven de miradores naturales. 

Presa de Aldeadávila, que forma parte del sistema hidroeléctrico conocido como “Saltos del Duero”, del que también forman parte las presas de Almendra, Castro, Ricobayo, Saucelle y Villalcampo. 

Con una altura de 140 metros es una de las más altas de España. 

Casa de los Brasos, según el mapa que llevamos cargado en el GPS. 

Por un terreno abierto, poblado de escobas y pastos, 

llegamos a la central hidroeléctrica. 

Aldeadávila posee dos centrales hidroeléctricas. Aldeadávila I, puesta en marcha en 1962 y Aldeadávila II, puesta en marcha en 1986. 

A nivel de potencia instalada y producción de electricidad es la más importante de España y una de las más importantes de Europa Occidental. 

Embalse de Aldeadávila, con una capacidad total de 114,3 hm³ de agua. 

Detalle de los 8 aliviaderos de superficie. Además, posee un túnel aliviadero con dos compuertas. 

Dejamos atrás las instalaciones de la central,  

desembocando en la carretera asfaltada de acceso, que seguiremos hasta su terminación en el Mirador del Fraile, 

con espectaculares vistas hacia la presa. 

Volvemos por nuestros pasos, saliéndonos de la carretera a la altura del área recreativa del Llano de la Bodega, equipada con barbacoas, fuente, choza de piedra, mesas y bancos, todo de granito. 

Recorremos el área recreativa, enlazando con un camino con marcas de sendero local que se dirige al Picón de Felipe. 

El Picón de Felipe, es el mirador más famoso de Aldeadávila. 

Son varios los miradores por los que nos podremos asomar. 

Se cree que el origen del nombre del mirador, viene según cuenta la leyenda de un pastor llamado Felipe, que tras acudir a diario con sus cabras a este lugar escarpado de las Arribes,

acabó enamorándose de una muchacha del pueblo portugués de Bruçó a la que veía cada día a lo lejos.

  

Desesperado por no poder llegar a reunirse con la bella muchacha debido al caudaloso Duero, con sus manos y pequeñas herramientas intentó derribar el Picón para construir un puente con sus piedras, un paso que le permitiera cruzar el rio y abrazar a su amada.

La imposibilidad de levantar aquel imaginario puente, de salvar todo lo que les separaba hizo que el joven pastor se suicidara. 

Finalizado el reportaje fotográfico desde el mirador, retomamos la marcha. 

Iniciamos un fuerte descenso, 

a la vez que va cayendo la tarde, 

Llegamos casi a la altura del agua, 

por una ladera con orientación oeste, en la que la vegetación crece bajo un microclima; encontrándonos especies de clima mediterráneo. 

Es tarde, pero no nos preocupa mucho, pues confiamos en que podamos realizar la ultima subida hasta la pista con luz suficiente. 

Ya en la pista sólo tendremos que seguirla, hasta el coche, 

parando en el mirador de Rupitín, donde contemplamos el atardecer. 

Nos vemos en las Montañas  

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