Ruta:  Casares - Baños de la Hedionda - Canuto de la Utrera

Recorrido:   12,5 Km.

Tiempo:  08:00

Fecha :   Septiembre 2.012

Entretenida ruta la de hoy, que nos llevará desde Casares hasta los Baños de la Hedionda y el Torcal de la Utrera. Antes de dirigirse a Casares desde donde comenzaremos el recorrido, nuestros compañeros que vienen de la costa han dejado algunos coches en el inicio del carril que baja al torcal de la Utrera, que es por donde tenemos previsto acabar. Dejamos el resto de los coches en la parte alta de Casares y lo primero que hacemos es subir a un cerro, desde donde se disfrutan bonitas vistas de este bello y pintoresco pueblo andaluz  

lugar de nacimiento de Blas Infante, el llamado "padre de la patria andaluza", que nació en esta localidad el cinco de julio de 1885 y Fue fusilado en Sevilla el 4 de agosto de 1936. Vemos Sierra Crestellina, Sierra Bermeja así como la costa. 


                                                                                                    Foto Rafafló

Tras las fotos de rigor, descendemos por el mismo sitio, 

pasando junto a los coches y bajando al pueblo por sus empinadas y tortuosas calles. Llegamos a la fuente de Carlos III en la plaza de Andalucía,  

desde donde buscamos el camino que lleva al nuevo y extraño cementerio, el antiguo está junto al castillo. 

Seguimos una pista que va entre parcelas, dejando a la derecha el camino que se dirige a Jimena de la Frontera y pasando junto a una casa en la que queda en pie el muro de una antigua ermita. 

Continuamos hasta la unión del Arroyo de los Molinos con el Albarrán, que forman el río Manilva. 

Vadeamos el segundo de los arroyos por un puente de madera, aunque hay quien prefiere refrescarse. Estamos en las inmediaciones del antiguo Molino de la Americana. 

Nos veremos obligados a cruzar el arroyo un par de veces más, 

Alcanzamos el molino del Madrileño, al que surtía de agua un acueducto que aún sigue en pie; 

a pesar de su estado ruinoso, dentro también quedan las piedras. 

Bonita imagen de Casares con la Sierra Crestellina al fondo la que disfrutamos desde las cercanías del molino. 

El camino sigue por la izquierda, al otro lado del molino un poco oculto por la vegetación, 

confluyendo más tarde en una pista con bastante pendiente que nos lleva hasta la cancela de una finca, 

en la que hay varios caballos y perros, vemos otra cancela al otro lado del llano hacia donde nos dirigimos. 

De nuevo en el carril pasamos junto a otra finca con unas bonitas caballerizas para luego llegar al molino de Cancón, donde hay un puente metálico.  

La vegetación de ribera, cubre ahora el sendero, mientras el río baja encajonado por la Sierra de la Utrera, con sus formaciones kársticas características. 

A la altura de un enorme algarrobo bajamos de nuevo al río. 

Aguas abajo llegaríamos a los Baños, pero preferimos seguir en sentido contrario hacia la poza de la Paloma, 

donde nos bañamos y hacemos la parada del almuerzo. 

Un pequeño grupo seguimos río arriba buscando una segunda poza, la del Diablo. 

Avanzamos por el agua aunque hay quien no quiere mojarse. 

Hay una cuerda en medio con la que nos divertimos un rato, 

mientras Rafafló se dedica a saltar. 

Volvemos por donde mismo, parando de nuevo en la poza de la Paloma. 

Todo el grupo retoma la marcha hacia los baños. 

Dejamos el algarrobo por el que pasamos a la ida a la izquierda  

y continuamos por una antigua acequia, cortada por una gran roca que se ha desprendido. 

No tardamos mucho en llegar a los Baños de la Hedionda; 

nacimiento de aguas sulfurosas de origen romano que según cuenta la leyenda curó al mismo Julio César y a sus legiones de sarna mientras esperaban el enfrentamiento con las tropas de Pompeyo (año 61 a. C.). 

La estructura del edificio está cubierta por una bóveda, encontrándonos al fondo un par de galerías donde se haya el nacimiento. 

En las cercanias hay un lugar donde también nos podemos aplicar barro. 

Acabado el baño, nos cambiamos y arrancamos de nuevo. Seguimos el cómodo carril, pasando por las ruinas del antiguo Balneario, 

hasta que nos encontramos por la derecha un sendero con un panel informativo del Canuto Grande o Canuto de la Utrera. 

Nos hayamos en el torcal más meridional de Europa. 

El sendero sube por el lecho del barranco que está seco. 

Hay grandes bloques de piedras que hacen difícil el avanzar, 

aunque también nos encontramos con estos bonitos tramos empedrados, por los que progresamos sin dificultad. 

    

El canuto finalmente se abre en su parte alta, pasando junto a los restos de unas instalaciones utilizadas en los años 70 para prospecciones petrolíferas. 

Cruzamos un gran llano, 

ganando vistas a la costa. 

Enlazando posteriormente con un carril que en poco tiempo nos deja en la carretera de Manilva – Gaucín, 

donde se encuentran los vehículos dejados por la mañana. 

Nos vemos en las Montañas  

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